Camino de espinas

¡Muy buenas!

Esta semana pasada tuve la oportunidad/suerte de leer el post de Antonio de Ancos Cid (un abrazo crack!) y la verdad que me encanto. ¿Por qué me encanto? Por qué compartió un trozo de su vida con nosotros, una cosa que me lleva rondando por la cabeza un largo tiempo… y expuso sobre “papel” algo que le afectaba…

 

Hoy me gustaría compartir una historia con vosotros, lo siento… no va a ser nada técnica ni mucho menos de SAP… Pero te invito a seguir leyendo.

 

La historia dice…

“En el año 1984, nacía un niño en una pequeña ciudad costera de la provincia de Barcelona llamada Vilanova i la Geltrú. Este niño, nació en el seno de una familia de clase media-baja y estaba formada por madre, padre y dos hermanas.

 

Los años fueron pasando y cuando este niño tuvo la edad de 6 años, perdió a su padre. El padre era alcohólico, disfrutaba con la bebida, lo cual a la larga le pasó factura y murió de cirrosis. La madre tuvo que padecer muchísimo a causa de su marido, pero fue fuerte y aguanto todas las situaciones que se le iban presentando en el camino. El niño no comprendía la situación. ¿Cómo iba un niño de 6 años a comprender que estaba pasando? En muchas ocasiones, el niño pensaba que el padre no le quería, ya que el padre tenía un contacto distante con el niño y en la familia siempre se había vivido un amor frío (amor con poca expresión de cariño… corazones helados). Con los años el niño entendió que el padre padecía una enfermedad, que no tenía nada en contra suya.

 

Después de la muerte del padre, la madre tuvo que hacerse cargo de 3 hijos y llevar un hogar hacía delante con una pensión de viudedad. No recibió ayuda de nadie de su familia, sólo su fuerza interior y ayuda de algunas personas hizo que pudiese avanzar en la vida.

 

La vida de esta humilde familia fue avanzando hasta que el pequeño niño empezó la ESO. El niño ya se encontraba en su adolescencia temprana. Este niño nunca había destacado por tener grandes masas de amigos ni ser líder de nada, todo lo contrario, era un niño introvertido y algo frágil. Al empezar la ESO, él no sabía que también iban a empezar 4 años de largo sufrimiento. En su escuela, la ESO acogía tanto a niños de su propia escuela como a niños nuevos procedentes de otras escuelas. Fue entonces cuando este niño empezó a sufrir bullying. Muchos compañeros se reían de él por su forma física redondeada (si, este niño era un amante de la comida) y recibía insultos constantemente. Los mismos que se reían, a veces llamaban a otros compañeros de otros colegios para atemorizar al niño en la salida del colegio.

 

Fueron pasando los días y el niño vivía la situación callado. El niño, inconscientemente, empezó a no querer salir de casa (sabía que en cualquier momento lo podían acorralar en la calle), a vivir una vida alejado de todo contacto humano. El único calor que recibía era el de una videoconsola o un ordenador y el de un viejo equipo de música. La madre se pasaba el día trabajando (totalmente comprensible por la situación que le tocó vivir) y las hermanas preferían ir de fiesta antes que hablar con su hermano (la situación de hogar helado era el que siempre se había vivido, no se le podía reprochar nada ya que no conocían nada más).

 

Pero no estaba todo perdido, el niño tuvo suerte de poder mantener un amigo. Este amigo era el que hacía que no perdiese el norte, de que tuviera ganas de seguir hacia delante, en definitiva, el único calor que recibía. El niño pasó muchos fines de año en casa de su amigo celebrándolo, jugando a juegos. Muchos fines de semana el niño iba a comer a casa del amigo y comía con la familia de su amigo.

 

Fueron pasando los cursos y llegó el tan apreciado último día de la ESO. El niño ardía de deseo de acabar sus estudios, y no porque no le gustara estudiar, todo lo contrario, le encantaba, pero sabía que al acabar la ESO todos sus males acabarían. Quizás era una corazonada, pero él lo sabía. Y así fue, para él empezó una nueva vida, dejó el camino de espinas, por el cual camino durante años, para caminar un largo camino de césped suave, con sus piedrecitas en el camino, pero al final era un mejor camino que el vivido anteriormente.

 

Este niño se fue formando. Paso de niño a adulto. Conoció gente nueva, bellísimas personas, que lo acompañarían en este camino llamado vida. Algunas tomarían direcciones diferentes, otras seguirían la misma ruta, pero ahora podía decir que era feliz.

 

Fue avanzando en la vida hasta que formó una familia. Ahora vive feliz con su mujer y sus dos perritas en un piso humilde en la misma ciudad que lo vio nacer.

 

Fin.”

 

Y hasta aquí la historia de este mozo… Si… como muchos habréis pensado, es mi historia. Fueron años duros, que me enseñaron grandes valores como valorar aquello que tienes y que jamás debes dejar de luchar por lo que quieres. Aunque sólo tengas una persona, valorara ya que todos necesitamos de ese calor humano.

 

La historia de mi madre es un gran relato lleno de amor y fuerza. No he encontrado persona con tanta determinación como ella para realizar cualquier cosa. Por muy complicada que fuese la situación, ella conseguía superarla. Sin duda alguna, es un referente en mi vida. Te quiero mama.

 

De mi familia también aprendí que debemos romper ese hielo que nos separa. Muchas veces soy una persona fría que muestro poco afecto, ya sabéis… Besos, abrazos, una sonrisa… Pero poco a poco se deshace el glaciar.

 

A los que durante años me privaron de vivir feliz… En mi caso, les quiero dar las gracias. Gracias por enseñarme cómo superar el miedo. Gracias por enseñarme aquello que debo valorar. Gracias por hacerme ver que cualquier situación mala, la puedo superar. Gracias por hacerme entender que lo que piensen los demás me debe importar poco, es mi vida y debo ser yo quien decida qué hacer. 

 

A veces me preguntan si no tengo miedo a algunos retos que se me presentan en la vida… mi respuesta, para la gente de confianza, suele ser la misma: Claro que tengo miedo! Pero no puede ser peor que caminar sobre un camino de espinas!

 

Sólo puedo decir un par de cosas más. Una:

#stopbullying

 

La otra, si hay alguna entidad/ONG en la que pueda ayudar sobre este tema… ¡Encantado colaboraré!

4 pensamientos en “Camino de espinas

  1. Javier, pell de gallina en el teu relat! M’encanta la gent que té força i no té por al futur. És trist que passin aquestes coses, però com bé dius i dic, les coses dolentes hem de donar-lis la volta.

    Gràcies per escriure!!
    Continua escrivint 😍

  2. Hola Javi
    Lo que somos hoy es el conjunto de experiencias positivas y negativas que nos han llevado hasta aqui.
    Yo tambien sufri Bullyng, aunque entonces no se llamaba asi, y me hizo valorar la gente que quiero en mi vida y la que no.
    Tu estas en mi vida gracias a Marc y espero compartir las cosas buenas que, se que te esperan.
    Muchos besos

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